viernes, 13 de mayo de 2016

Comercio Internacional, Tratados de Libre Comercio y la Estrategia Actual de Inserción de la Argentina

Transcripción del paper "Comercio Internacional, Tratados de Libre Comercio y la Estrategia Actual de Inserción de la Argentina" de Margarita Olivera Professora Adjunta. Instituto de Economia, Universidade Federal do Rio de Janeiro.
Resumen Entre los años 2003 y 2015, la estrategia de inserción internacional de la Argentina se basó en la profundización de las relaciones Sur-Sur, oponiéndose a la firma de acuerdos de libre comercio, sobre todo con los países desarrollados. Los argumentos se centraron en la necesidad de proteger los entramados industriales locales y sus puestos de trabajo, y de profundizar las relaciones con los países latinoamericanos para reforzar el bloque regional. Esto buscarían lograrlo a partir de la consolidación de la UNASUR y la ampliación del Mercosur, con la incorporación de nuevos socios como Venezuela, Ecuador y Bolivia. Sin embargo, la nueva administración que asumió en diciembre de 2015, manifestó inmediatamente su voluntad de retomar las negociaciones para firmar acuerdos de libre comercio con la Unión Europea y la Alianza del Pacífico (con vistas a mejorar las relaciones con los Estados Unidos). El objetivo de este trabajo es evaluar los posibles efectos que esta nueva estrategia de inserción internacional basadas en las firmas de tratados de libre comercio con ambos bloques, podrían tener sobre la estructura comercial, la especialización productiva de la Argentina y los niveles de empleo. Para ello se estudiarán los flujos comerciales de importaciones y exportaciones entre los bloques económicos y la especialización comercial que cada uno muestra, a la luz de la estructura arancelaria vigente.
Conclusiones A lo largo del trabajo hemos analizado las características del comercio exterior de la Argentina, de la AP y de la UE, para entender las implicancias que la firma de TLCs con ambos bloques podría tener sobre la estructura comercial y, a través de ella, la estructura productiva de la Argentina. Es importante, sin embargo, diferenciar entre uno y otro caso. La UE es un bloque económico que concentra las economías más avanzadas, con altos niveles de tecnología y homogeneidad de sus estructuras productivas, que presentan complejidad (de sus entramados industriales) y elevada diversificación. A su vez, la estructura arancelaria es mucho más homogénea y simple, presentando alícuotas menores, dado que la protección a los productores locales, cuando necesaria, se realiza a través de otros canales (como los subsidios al sector agrícola a través de la PAC, los subsidios a las áreas de investigación y desarrollo que permiten la reducción de costos a los entramados industriales de mayor tecnología, la exención de impuestos a determinados sectores tecnológicos, etc.). Dichos canales “alternativos” en general no son alcanzados por la firma de TLCs. Respecto a la firma de un TLC con la UE, al menos en el corto y mediano plazos, profundizaría el perfil primario exportador de la Argentina, mientras que favorecería el patrón exportador de bienes de media y alta tecnología de la UE. El resultado sería una especialización aún mayor del patrón de comercio internacional basado en el modelo de las ventajas comparativas estáticas, lo que iría en dirección contraria a las políticas de expansión de la demanda de los años recientes, que tuvieron el doble objetivo de promover la inclusión social de los estratos más bajos de la sociedad, por un lado, e incentivar la expansión de los entramados industriales locales creadores de puestos de trabajo, por el otro. A su vez, uno de los problemas más graves asociado con la profundización de la especialización productiva basada en los commodities es que se potenciarían las diferencias en los niveles de riqueza y desarrollo entre las partes firmantes del Acuerdo. Como se señaló en la sección 2, este tipo de especialización comercial se caracteriza por sus limitados encadenamientos hacia adelante y hacia atrás en la estructura productiva local, generando pocos estímulos al crecimiento global de la economía. A su vez, la especialización primaria se destaca por tener pobres resultados en cuanto a la creación de empleo y, dada la volatilidad de los precios internacionales de estos productos y la relación entre las elasticidades demanda de importación y exportación (a partir de la Ley de Engel), genera una tendencia a acrecentar las restricciones externas, aumentando la exposición de la economía argentina a las vulnerabilidades del comercio internacional y las volatilidades de los flujos de capitales internacionales. Quienes destacan las virtudes del TLC opinan que desde el punto de vista de la Argentina la eliminación o reducción de los aranceles podría significar una caída en los costos de los insumos industriales y bienes de capital importados que podrían ser aprovechados por el sector manufacturero. Sin embargo, el problema es que las industrias locales competidoras de las importaciones desgravadas de la UE se verían más expuestas a la competencia internacional, dificultando su rentabilidad y permanencia en los mercados domésticos, más allá que los nuevos costos de producción sean rebajados. Otro de los puntos apreciados de un TLC con Europa sería el aumento del flujo de inversiones extranjeras directas (IED), dado que se trata del principal inversor extranjero en la región (si bien está perdiendo peso relativo respecto a Asia y América Latina – translatinas). Sin embargo, el destino de la IED no es definido por los gobiernos de los países receptores de la misma sino por los dueños del capital (dados los exiguos controles a los flujos de capitales). En general, los principales destinos son los sectores de servicios, los sectores productores primarios y de recursos naturales (ver CEPAL, 2011:35-36). Por este motivo, el aumento de los flujos de IED conllevaría a una ulterior profundización de la especialización productiva. Sumado al hecho de que si bien las divisas que entren por IED podrían servir para paliar la restricción externa, esos capitales implican la remisión de utilidades y dividendos, con lo cual no se trataría de una fuente genuina, ni de largo plazo, de financiamiento de las cuentas externas. Respecto al comercio con la AP, a partir de los datos presentados, podemos observar que el mismo sería demasiado bajo como para esperar que la firma del TLC aporte grandes resultados en materia de expansión de las exportaciones y mejora de las cuentas externas argentinas. En conclusión, si bien es evidente que la Argentina necesita mejorar sus cuentas externas para evitar crisis de balanza de pagos y ulteriores devaluaciones de la moneda local, el camino del libre comercio no parecería prometedor, dados sus efectos sobre la profundización del patrón de especialización primaria de la economía argentina.

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Wexportar. Mercado de ofertas y demandas de productos y servicios argentinos

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