domingo, 15 de mayo de 2016

Exportación de alimentos orgánicos

Exportación de alimentos orgánicos Se define como orgánico un sistema de producción diferenciado cuyo resultado es un alimento libre de químicos y sustancias tóxicas reales o potenciales para la salud humana. Los Alimentos Orgánicos mantienen sus propiedades naturales, vitaminas, minerales, azúcares y proteínas sin contaminantes ni conservantes, mejorando sus propiedades nutritivas y realzando el aroma, sabor y color de los alimentos. Existen también productos orgánicos no alimenticios como lanas, fibras, algodón, cosméticos, entre otros. Los productos orgánicos se producen en armonía con la naturaleza, conservando la Biodiversidad y los Recursos Naturales esenciales: el suelo, el agua y el aire, sin contaminarlos, generando una solución vital a los problemas ecológicos. La producción orgánica es sostenible, ya que puede mantenerse por sí misma, sin merma de los recursos que utiliza, por el contrario los mejora y aumenta. Los productores orgánicos responsables trabajan pensando en las generaciones presentes y futuras, en su salud y la de sus hijos buscando del otro lado consumidores responsables que alienten y valoren este tipo de producción y la promuevan. La Producción Orgánica se rige por normativas internacionales que cumplen con los más altos estándares de calidad. El Sistema Argentino de Certificación cumple con estos principios y tiene gran prestigio y reconcimiento mundial. Por qué vivir sano es caro? Los expertos dicen que con las crisis se perdió la tendencia del consumo saludable. Los riesgos de los biocombustibles. La incidencia de la tecnología y la mano de obra. El boom exportador. Sentarse a la mesa y beber un jugo sin aditivos o vino orgánico o saborear verduras y frutas producidas sin agroquímicos puede ser una actitud de conciencia ecológica y saludable. Cuesta lo mismo que consumir productos tradicionales? Es más caro. La tecnología que se utiliza es manual, requiere mayor intensidad de mano de obra. Si hubiera mayor escala de producción tal vez bajarían los costos. Pero la gente todavía lo interpreta como un lujo. No sabe y trata de no averiguar qué está comiendo, dice Antonio Brailovsky, autor de varios libros sobre medio ambiente. Investigaciones mundiales sobre alimentos biológicos afirman que son más ricos en magnesio, vitamina C, hierro y fósforo. Y contienen entre 10 y 50 veces más fitonutrientes, antioxidantes que protegen el ADN celular y desintoxican. Sus bondades van más allá de las células humanas. Preservan las economías locales, aseguran la soberanía alimentaria, fertilizan la tierra y frenan la desertificación; no contaminan los acuíferos; fomentan la biodiversidad; no despilfarran energía y coadyudan para frenar el cambio climático y dar respuestas a un futuro sostenible.
Les parece poco? Quién da más por menos?,
escribió la española Ángeles Parra, directora de las ferias BioCultura. Se realizan en Barcelona y Madrid, y hacen circular 14.000 productos ecológicos alimenticios, de higiene, construcción o turismo rural, todo en clave verde. Fuente: Diario Crítica 01.07.2008. Para leer la nota completa: http://criticadigital.com/impresa/index.php?secc=nota&nid=7211

Destino de los productos orgánicos argentinos Según Roca, presidente de la MAPO, Movimiento Argentino para la Producción Orgánica, el 98% de los productos orgánicos de la Argentina se exportan. La proporción se ubicaría en un 62-63% con destino a Europa y el resto a los Estados Unidos y Japón. "Esto es consecuencia de la crisis del 2001-2002 que pegó fuertísimo en nuestro país; en ese momento se consumía aproximadamente el 25% y se exportaba el 75%, pero por la crisis no se vendió nada acá. Nadie pagaba un solo centavo de nada por nada; por lo tanto cualquiera que tenía algún producto buscaba la posibilidad de sacarlo del país, sobre todo con los precios que había en ese momento y con un cambio a $ 3,70/dólar", dijo Roca, que agregó "no nos olvidemos de ese momento en el que muchos productores cayeron, sobre todo los más chicos que tenían mayor oferta acá en el mercado argentino". Para el presidente del MAPO, ese fue un golpe muy duro, pero que ya se está revirtiendo. "No obstante, el consumo interno todavía es muy chico y eso se debe, principalmente, a una falta de difusión adecuada", agregó. Roca enfatizó en este tema: "Aún los que exportan piensan y quieren vender productos en la Argentina. De hecho es una necesidad comercial, porque a muchos de los que importan les interesa saber dónde se producen y dónde se venden en el país". Para Roca, "esto es algo sobre lo que se está trabajando y las empresas son muy conscientes al respecto. Pero falta también la concientización del consumidor de saber diferenciar la calidad de un producto orgánico y de saber qué es lo que está consumiendo". Los más desarrollados Entre los productos que más se están desarrollando, los principales son los cereales (trigo, arroz), las oleaginosas (girasol), y también el lino. En un momento dado el maíz se sumaba a esta lista, pero ahora no porque no hay mucho y queda para el consumo interno. De cualquier manera, hay mucho interés por este cereal. Los orgánicos están direccionados hacia la agricultura, pero también hacia la ganadería. En agricultura, aparte de los productos mencionados están creciendo mucho los de mayor valor. Por ejemplo, se observa un aumento en los envíos al exterior de peras, manzanas, cerezas, vid, aceite de oliva, vino, azúcar (que ha crecido mucho), los jugos y los mostos. En ganadería ha crecido mucho la ovina. Con 2.656.559 hectáreas totales certificadas, la Argentina ocupa el tercer lugar en el mundo en cuánto a superficie. Nuestro país exporta 95.000 toneladas de orgánicos y son productos de la agricultura; a eso se le suma un poco la exportación de carnes y de miel. Para Roca, hablar de un producto orgánico implica ir mucho más allá de no usar agroquímicos; "es todo un sistema de trabajo y de producción que contempla la totalidad del sistema productivo donde se utilizan los insumos propios. Salvo el tema de semillas, todo lo que hace al sistema de control de plagas, malezas y enfermedades el producto se logra dentro de un proceso de manejos, por eso la llamamos una producción de procesos y no de insumos que es la otra, que trae todo de afuera", agregó. "Lo que yo quiero decir, es que es un sistema que usa sus propios fertilizantes, estoy hablando de cosas que se generan (compost, abonaduras), o también uno puede tomar un lombricompuesto. En algunos casos, si la producción es muy grande o muy extensiva se pueden tomar productos de afuera, pero hablamos siempre de los mismos fertilizantes (compost, por ejemplo), o algunos preparados bacterianos, completamente distintos de los otros que son productos de la industria química", sostuvo el presidente del MAPO. Por último, Roca abogó por una mayor integración entre los productores de orgánicos, y consideró que el sistema requiere una colaboración que no posee de parte de distintas áreas del Gobierno o de ONG, "porque todo esto tiene un impacto local muy importante. Los orgánicos están muy ligados al desarrollo territorial". Fuente: Hector Muler, Diario La Nación

viernes, 13 de mayo de 2016

Comercio Internacional, Tratados de Libre Comercio y la Estrategia Actual de Inserción de la Argentina

Transcripción del paper "Comercio Internacional, Tratados de Libre Comercio y la Estrategia Actual de Inserción de la Argentina" de Margarita Olivera Professora Adjunta. Instituto de Economia, Universidade Federal do Rio de Janeiro.
Resumen Entre los años 2003 y 2015, la estrategia de inserción internacional de la Argentina se basó en la profundización de las relaciones Sur-Sur, oponiéndose a la firma de acuerdos de libre comercio, sobre todo con los países desarrollados. Los argumentos se centraron en la necesidad de proteger los entramados industriales locales y sus puestos de trabajo, y de profundizar las relaciones con los países latinoamericanos para reforzar el bloque regional. Esto buscarían lograrlo a partir de la consolidación de la UNASUR y la ampliación del Mercosur, con la incorporación de nuevos socios como Venezuela, Ecuador y Bolivia. Sin embargo, la nueva administración que asumió en diciembre de 2015, manifestó inmediatamente su voluntad de retomar las negociaciones para firmar acuerdos de libre comercio con la Unión Europea y la Alianza del Pacífico (con vistas a mejorar las relaciones con los Estados Unidos). El objetivo de este trabajo es evaluar los posibles efectos que esta nueva estrategia de inserción internacional basadas en las firmas de tratados de libre comercio con ambos bloques, podrían tener sobre la estructura comercial, la especialización productiva de la Argentina y los niveles de empleo. Para ello se estudiarán los flujos comerciales de importaciones y exportaciones entre los bloques económicos y la especialización comercial que cada uno muestra, a la luz de la estructura arancelaria vigente.
Conclusiones A lo largo del trabajo hemos analizado las características del comercio exterior de la Argentina, de la AP y de la UE, para entender las implicancias que la firma de TLCs con ambos bloques podría tener sobre la estructura comercial y, a través de ella, la estructura productiva de la Argentina. Es importante, sin embargo, diferenciar entre uno y otro caso. La UE es un bloque económico que concentra las economías más avanzadas, con altos niveles de tecnología y homogeneidad de sus estructuras productivas, que presentan complejidad (de sus entramados industriales) y elevada diversificación. A su vez, la estructura arancelaria es mucho más homogénea y simple, presentando alícuotas menores, dado que la protección a los productores locales, cuando necesaria, se realiza a través de otros canales (como los subsidios al sector agrícola a través de la PAC, los subsidios a las áreas de investigación y desarrollo que permiten la reducción de costos a los entramados industriales de mayor tecnología, la exención de impuestos a determinados sectores tecnológicos, etc.). Dichos canales “alternativos” en general no son alcanzados por la firma de TLCs. Respecto a la firma de un TLC con la UE, al menos en el corto y mediano plazos, profundizaría el perfil primario exportador de la Argentina, mientras que favorecería el patrón exportador de bienes de media y alta tecnología de la UE. El resultado sería una especialización aún mayor del patrón de comercio internacional basado en el modelo de las ventajas comparativas estáticas, lo que iría en dirección contraria a las políticas de expansión de la demanda de los años recientes, que tuvieron el doble objetivo de promover la inclusión social de los estratos más bajos de la sociedad, por un lado, e incentivar la expansión de los entramados industriales locales creadores de puestos de trabajo, por el otro. A su vez, uno de los problemas más graves asociado con la profundización de la especialización productiva basada en los commodities es que se potenciarían las diferencias en los niveles de riqueza y desarrollo entre las partes firmantes del Acuerdo. Como se señaló en la sección 2, este tipo de especialización comercial se caracteriza por sus limitados encadenamientos hacia adelante y hacia atrás en la estructura productiva local, generando pocos estímulos al crecimiento global de la economía. A su vez, la especialización primaria se destaca por tener pobres resultados en cuanto a la creación de empleo y, dada la volatilidad de los precios internacionales de estos productos y la relación entre las elasticidades demanda de importación y exportación (a partir de la Ley de Engel), genera una tendencia a acrecentar las restricciones externas, aumentando la exposición de la economía argentina a las vulnerabilidades del comercio internacional y las volatilidades de los flujos de capitales internacionales. Quienes destacan las virtudes del TLC opinan que desde el punto de vista de la Argentina la eliminación o reducción de los aranceles podría significar una caída en los costos de los insumos industriales y bienes de capital importados que podrían ser aprovechados por el sector manufacturero. Sin embargo, el problema es que las industrias locales competidoras de las importaciones desgravadas de la UE se verían más expuestas a la competencia internacional, dificultando su rentabilidad y permanencia en los mercados domésticos, más allá que los nuevos costos de producción sean rebajados. Otro de los puntos apreciados de un TLC con Europa sería el aumento del flujo de inversiones extranjeras directas (IED), dado que se trata del principal inversor extranjero en la región (si bien está perdiendo peso relativo respecto a Asia y América Latina – translatinas). Sin embargo, el destino de la IED no es definido por los gobiernos de los países receptores de la misma sino por los dueños del capital (dados los exiguos controles a los flujos de capitales). En general, los principales destinos son los sectores de servicios, los sectores productores primarios y de recursos naturales (ver CEPAL, 2011:35-36). Por este motivo, el aumento de los flujos de IED conllevaría a una ulterior profundización de la especialización productiva. Sumado al hecho de que si bien las divisas que entren por IED podrían servir para paliar la restricción externa, esos capitales implican la remisión de utilidades y dividendos, con lo cual no se trataría de una fuente genuina, ni de largo plazo, de financiamiento de las cuentas externas. Respecto al comercio con la AP, a partir de los datos presentados, podemos observar que el mismo sería demasiado bajo como para esperar que la firma del TLC aporte grandes resultados en materia de expansión de las exportaciones y mejora de las cuentas externas argentinas. En conclusión, si bien es evidente que la Argentina necesita mejorar sus cuentas externas para evitar crisis de balanza de pagos y ulteriores devaluaciones de la moneda local, el camino del libre comercio no parecería prometedor, dados sus efectos sobre la profundización del patrón de especialización primaria de la economía argentina.

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Wexportar. Mercado de ofertas y demandas de productos y servicios argentinos